Wärtsilä: Generar electricidad con biodiesel, para reducir la importación de combustibles


Frente a la erosión de las exportaciones de biodiesel a Europa como resultado de las trabas impuestas por la UE al ingreso del biocombustible producido en la Argentina, la generación de energía a través de carburantes orgánicos y aceites vegetales podría ser una buena opción para aprovechar la oferta excedente de biodiesel. Así lo indicó Alberto Fernández,director para el Cono Sur de Wärtsilä Power Plants, empresa finlandesa dedicada a la fabricación de tecnologías de generación de energía.

La Argentina es el mayor exportador de biocombustible y uno de los grandes productores a nivel mundial. De hecho, la infraestructura de crushing de soja instalada en la región del Gran Rosario, al sur de Santa Fe y al norte de Buenos Aires, se encuentra entre las más eficientes a nivel planetario. “La Argentina cuenta con grandes oportunidades para producir energía a partir de los derivados de la soja y de otros cereales (oleaginosas como la colza, el esparto, etc)”, expresó Fernández.

La producción de energía a partir de biocombustibles es una práctica extendida en algunos países de Europa. No sólo está en línea con el cuidado del medio ambiente, debido a que reduce significativamente la emisión de gases tóxicos en comparación con los combustibles de origen fósil, sino también porque permite balancear la matriz energética con diferentes tecnologías.

Wärtsilä es fabricante de centrales de generación y se caracteriza por desarrollar motores de alta eficiencia multicombustible, capaces de procesar de forma simultánea y manteniendo niveles óptimos de performance con distintos combustibles, como gas natural, gasoil, fuel oil, biocombustibles y aceites vegetales, entre otros. En Italia, por ejemplo, la multinacional finlandesa instaló más de 40 centrales térmicas que hoy generan electricidad con biodiesel y aceites vegetales derivado del aceite de palma, con una capacidad instalada que supera los 800 megawatt (MW) de potencia.

Wärtsilä se concentró en el desarrollo de motores “multifuel”, que cuentan con la capacidad de utilizar diferentes tipos de combustible (gas, gasoil, fuel oil, biocombustibles y aceites vegetales) en un mismo motor. Esta tecnología tiene la particularidad de poder alternar entre los diferentes tipos de combustible sin necesidad de detenerse o realizar una intervención técnica a la unidad. Dependiendo del tipo de combustible, en ocasiones solo es necesario disminuir la carga a un 80% durante un corto tiempo para poder realizar el pasaje y luego alcanzar nuevamente la máxima potencia.

Otra de las virtudes de este tipo de motores es que no se ven afectados en su rendimiento con sucesivos arranques y paradas, es decir no se genera un impacto en su costo operativo, consumo y vida útil. Por esta razón en el mundo se pueden encontrar plantas de generación que cumplen la función de peaking además de las plantas que se utilizan como base de carga. En tanto que su ingeniería modular, que permite aumentar la potencia de la central incorporando durante la marcha unidades adicionales de potencia, evita la pérdida de eficiencia.

“El futuro de la generación de energía debe ser construido en base a la eficiencia, flexibilidad y mix de combustibles. Mantener una alta eficiencia de las centrales y al mismo tiempo, introducir combustibles alternativos, ayudará a optimizar la seguridad del abastecimiento energético y también a evitar cambios climáticos”, concluyó Fernández.